Es esta zona cuna de tradiciones y culturas ancestrales. Rica en vestigios románicos, a veces olvidamos que nuestras raíces van mucho más atrás en la línea del tiempo. Fue el pueblo cántabro quien habitó estos parajes mucho antes de que la romanización nos impusiera sus costumbres e incluso su lengua. Desde estos enclaves, Casa Vielba os propone una vuelta al pasado:
CASTRO DE MONTE CILDÁ
Cerca de Olleros de Pisuerga (se recomienda preguntar la dirección
en el pueblo) nos encontramos las ruinas de Monte Cildá. Situado estratégicamente
se puede afirmar, tras los estudios que realizó la Diputación
de Palencia en la década de los sesenta, que este castro estuvo ocupado
durante los siglos II a I antes de Cristo, como prueban algunos fragmentos
cerámicos cuya pasta y técnica son claramente prerromanas. Este
hecho corrobora una ocupación cántabra anterior a toda influencia
romanizadora.
Posteriormente fue usado por los romanos durante las guerras cántabras,
como confirman numerosos hallazgos; y tomado por el rey visigodo Leovigildo.
La aparición de diversas necrópolis datadas en los siglos IX
y X apuntan a una ocupación en época altomedieval, probablemente
como puesto de vigía durante la Reconquista.
Se puede recorrer sus ruinas y disfrutar de unas vistas incomparables del
Cañón de la Horadada, lo que hace comprender el valor estratégico
que tuvo este enclave a lo largo de la Historia.
CASTRO DE MONTE BERNORIO
Accederemos a él por la localidad de Villarén, muy cerca de
Aguilar de Campoo. El Monte Bernorio ha sido castro, fortaleza, acrópolis
y necrópolis. Primero lo habitaron los Celtas berones y posteriormente
los Cántabros. Fue conquistado por los Romanos durante las Guerras
Cántabras. En sus ruinas se han hallado restos de objetos romanos y
célticos. En honor a la verdad hay que decir que la necesidad de comunicación
(una antena de telefonía está situada en medio del castro) ha
contaminado nuestro paseo por la historia, sin embargo el espléndido
panorama que puede divisarse desde esta cota nos hará disfrutar y reconocer,
la importancia estratégica de este emplazamiento.
CASTRO DE PEÑA AMAYA
Habitada desde la Edad del Bronce, fue con posterioridad un importante enclave
cántabro conquistado por las legiones romanas. Durante la época
visigoda fue capital de uno de sus ducados. Y durante la Reconquista fue escenario
de luchas entre musulmanes y cristianos.
POBLADO CANTABRO DE ARGÜESO
Podemos acceder a él por la carretera que une Barruelo de Santullán
con Espinilla, tomando la dirección a Reinosa (está perfectamente
indicado).
Esta iniciativa nos ofrece la recreación de un poblado cántabro
de la Edad del Hierro. Con los datos obtenidos en excavaciones como las de
Monte Cildá, Monte Bernorio, Castro de los Baraones, etc se han recreado
las cabañas, donde todo se puede tocar y experimentar. Es una manera
diferente de acercarse a la historia. Se puede visitar todos los días
desde el 1 de Junio al 30 de Septiembre; y los fines de semana y los festivos
desde el 1 de Octubre hasta 31 de Mayo. El horario es continuado desde las
10:30 horas hasta el anochecer.
|
|
QUÉ VER _ Enclaves arqueológicos |
||||||||||||||||
| |